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Uno de los parajes del Camino de Santiago en la provincia de Navarra es sin duda el Monasterio de San Salvador de Leyre, a pie de la sierra que lleva el mismo nombre. Un conocido lugar de descanso de reyes navarros y fuente de historias únicas.

Al visitar este icono del trayecto aragonés del Camino seguro escucharás la leyenda de San Virila, un querido abad del recinto que no pudo recibir mejor respuesta de parte de Dios ante sus dudas y preocupaciones sobre la eternidad.

¿Quién era San Virila?

La figura de este personaje se encuentra reflejada en la obra de Juan de la Peña en su Libro Gótico. Fue un monje nacido en el año 850 en las áreas del monasterio, señalando la fecha de muerte en 950.

El interés real detrás de San Virila

Todavía no se ha podido explicar de todo el hecho, el mismo abad lo acredita como obra divina, ante la inquietud que estaba apoderado por él en el momento. En breve resumen, después de una caminata y una siesta, el monje despertó sin reconocer nada a su alrededor.

Comienza la leyenda

I

Las dudas sobre la eternidad se habían convertido en un dilema del cual surgían dudas constantes. Ante la inquietante necesidad de respuesta, el abad decidió dar un paseo por los frondosos caminos arbolados de la Sierra de Leyre.

Mientras esperaba la respuesta de parte de Dios a la espera de una luz que iluminara sus dudas, quedo absorto ante el canto de un ruiseñor. Siguió el canto hasta llegar a una fuente, donde finalmente y sin darse cuenta, quedó dormido a sus pies al cantar del ave.

II

Al despertar, San Virila notó algo diferente, pero lo relacionó con la idea de haber dormido durante horas. Le resultó difícil encontrar el camino de regreso al monasterio, llevándole tiempo encontrar el Camino para regresar a su hogar.

Cuando llegó al monasterio, lo vio mucho más grande de lo que recordaba, y los monjes que estaban no le eran conocidos. Pidió ver al Prior quien, tras revisar documentos, consiguió una referencia del abad.

Se decía que el abad en efecto había no solo pertenecido al monasterio, sino que aparte fue su máxima autoridad. Lo curioso, depende de la versión, y es que el muy querido abad fue devorado por fieras durante un paseo por el bosque, la otra solo lo toma por perdido en las inmediaciones del pie de la sierra.

III

San Virila ante la noticia, quedó asombrado por la respuesta que le había sido ofrecida por Dios. El mismo entendió que había estado escuchando el canto del ruiseñor durante mucho tiempo, 300 años aproximadamente.

Cuando visites el Monasterio de Leyre descubrirás mucho más sobre la vida y milagros sobre este personaje legendario que guarda el Camino de Santiago para el interés de los peregrinos.

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